martes, 24 de marzo de 2020

Faltan epis, pero no por el coronavirus

En tiempos de aparente normalidad, todo tiene apariencia de funcionar razonablemente bien (apariencia, que no realidad). Pero en las situaciones extraordinarias se le abren las costuras al sistema. Efectivamente, las crisis ponen a cada cual en su lugar. 

Los hospitales están saturados, y el personal sanitario está desbordado, a pesar de su enorme profesionalidad y calidad humana. Porque faltan medios, humanos y materiales. No podía ser de otra manera, tras años de recortes y privatización. La imagen es de otro año, hospitales colapsados por la gripe. ¿Es que ya no nos acordamos?


Esta pandemia está poniendo blanco sobre negro quién hace posible que el mundo funcione. La sociedad colapsaría sin el esfuerzo de las trabajadoras y los trabajadores. Especialmente los de los llamados servicios esenciales, que curiosamente son los sectores  laborales más precarizados. Entre ellos estamos quienes nos dedicamos a servicios sociales y sociosanitarios. Ahora vemos la tragedia de la privatización de los servicios públicos, y lo que implica que se organicen buscando el beneficio patronal y no la satisfacción de necesidades sociales.

Una cosa es cierta, ahora mismo hay muchas dificultades para adquirir epis en el mercado. Pero es que la prevención no consiste en salir corriendo a buscar epis cuando ya existe el riesgo. Se trata de tener previstos los posibles riesgos y estar preparados para afrontarlos antes de que surjan. 

Por ejemplo, en atención a personas sin hogar no tenemos mascarillas fpp2 (las necesarias para atender a personas en aislamiento). No teníamos coronavirus pero sí casos de tuberculosis, por lo que llevamos años pidiéndolas. Si las empresas que gestionan los centros hubieran cumplido la Ley de Prevención de Riesgos Laborales los centros contarían con un stock de mascarillas fpp2, pero en realidad en muchos casos ¡no había ni mascarillas quirúrgicas! Lo mismo ocurre con el resto de epis (guantes de nitrilo, batas impermeables, protección ocular)

La misma situación se produce en las residencias de mayores o con el Servicio de Ayuda a Domicilio; ¿cómo es posible que lleven años denunciando la falta de guantes y mascarillas adecuadas? Atienden a personas vulnerables ante la gripe, enfermedad que el año pasado mató a 15000 personas. Esta falta de materiales también se denuncia desde la atención a la diversidad funcional.

La conclusión es clara. Faltan epis, pero no por culpa del coronavirus, sino por la irresponsabilidad criminal de unas patronales centradas en su propio lucro, para quienes plantillas y personas usuarias somos sólo una molestia entre el dinero público y sus cuentas corrientes. La negligencia al enfrentar esta crisis es una razón más para que los servicios esenciales dejen de estar en manos privadas.

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