viernes, 24 de julio de 2020

Centro de "recogida Mal vives"

La vida en los centros de acogida para personas sin hogar esconden historias que deberían ser contadas. Dar voz a aquellos que no la tienen se presenta como un desafío que no muchas personas tendrán el coraje de enfrentar.

Me llaman Norris, y en mi caso particular, como Auxiliar de Servicios Sociales, he vivido la pandemia de una forma intensa. Desde un primer momento, nos encontramos con una falta de equipos de protección, de medidas preventivas para mitigar la expansión del virus y un equipo directivo que no solo brillaba por su ausencia, sino que, además, carecía de transparencia.
Muchas compañeras acabaron confinadas en soledad, tan solo acompañadas por el virus. Aquellas que por suerte no lo cogimos, o al menos no teníamos constancia de ello, tuvimos que seguir diseñando un plan de acción y hacer un ejercicio de sensibilización con el colectivo. Sin tratar de ser prejuicioso, el colectivo de personas sin hogar, aunque sea muy diverso, presenta ciertos patrones conductuales comunes y a menudo tienen una baja tolerancia a la frustración. Cuando la sociedad te ha excluido de una forma tan violenta, puedes adoptar una actitud evasiva a cualquiera medida impuesta, ya sea llevar una mascarilla, mantener el espacio de seguridad o respetar el confinamiento en el centro. Sin embargo, esta situación tan traumática nos ha dejado importantes reflexiones a todos los niveles.
La figura de Auxiliar, a pesar de estar establecida en un grupo profesional 3, que por el momento no parece que vaya a sufrir una movilidad ascendente dentro de esta categorización, ha sido un elemento determinante respecto a la gestión de la vida en los centros de acogida durante la epidemia. En la mayoría de estos centros se ha trabajado con servicios esenciales, en nuestro caso dábamos atención a 150 usuarios siendo 4 AASS por turno y 3 técnicos especialistas (trabajador social, educador social, psicólogo). Al no poder dar atención a las personas residentes en las oficinas del equipo técnico, estos se unían a lo que nosotras denominamos el ‘trabajo de campo’. En ese sentido, había que dejar de lado el ‘estatus’ que puedas ocupar dentro de la institución y hacer un ejercicio de humildad, evaluar realmente qué profesionales debían orientar en el desarrollo de la vida del centro. Así fue, el equipo AASS dejando de lado su lucha por ser reconocida la categoría que le corresponde, nos pusimos manos a la obra. Desde rediseñar el servicio de comedor para exponer al mínimo tanto a trabajadoras como personas usuarias, hasta acentuar la importancia de la limpieza e higiene personal, sin olvidar el apoyo psicológico que acostumbramos a hacer y que tiene poca visibilidad, pero hay un trabajo de fondo que se ha visto agravado con este maldito virus.
Más que nunca, se dio un enfoque globalizador en la intervencion, ya no solo tener en cuenta las características individuales de cada persona usuaria, sino flexibilizar determinadas conductas a causa del estado de alarma en que nos encontrábamos.
El Centro de Acogida Juan Luis Vives, fue elegido como apto para acoger a personas con diagnostico COVID-19. Esto produjo mucho nerviosismo entre nosotras, y más viendo como un número importante de trabajadoras se había infectado por el virus, no obstante, esto no nos detuvo para dar el servicio que merecen los y las usuarias. Personas que a pesar de que la sociedad les haya excluido, para nosotras eran principalmente PERSONAS, antes que personas sin hogar. Por lo que a pesar de que la estructura del centro no estaba bien diseñada para prestar atención a un gran número de personas con pronóstico COVID, o con diagnostico confirmado, no nos frenó en dar lo mejor de nosotras para hacerles sentir que estábamos allí para ellas. Es importante hacer una mención especial al equipo de enfermería que tenemos en el CAJLV y recordar a las personas que ya no están con nosotras, porque fueron ‘invitadas a marcharse’ injustamente, pero el tiempo que estuvieron, dejaron claro que sin ellas no podríamos haber conseguido controlar la situación. Así que compañeras, GRACIAS de nuevo por vuestro compromiso, profesionalidad y sensibilidad. Dejasteis huella a pesar de que os intentaran pisar.
Hemos vivido momentos de tensión importantes. Mediar entre las personas usuarias era una constante. Si tienes en cuenta el perfil heterogéneo que convive en este tipo de recursos, además del estado de angustia que supone que te priven de tu libertad de movimiento, el resultado son conflictos continuos. Es significativo señalar que nosotras no estábamos preparadas para hacer un trabajo de contención, tanto por el número de trabajadoras presenciales por turno como por la falta de profesionales que pudieran abordar las situaciones de emergencia desde una intervención psicológica.
Cuando las necesidades superan a los recursos hay que priorizar y establecer una jerarquía en las alternativas de acción. El simple hecho de tener que elegir supone renunciar y esto va a dejar consecuencias que pueden ser irreparables. No obstante, si los recursos existentes fueran paralelos, bien ajustados a las exigencias de los tiempos y no fueran adaptados a las tendencias políticas existentes, de claro corte liberal, las denominadas ‘infraclases’ quizá no seguirían manteniéndose en el mismo estatus social y condenados a estar institucionalizados con serias dificultades de experimentar una movilidad social ascendente que les pueda dignificar.
Por otro lado, me resulta bastante contradictoria las diferencia salarial que existe entre los profesionales de la sanidad y de los servicios sociales, y por favor que no se malinterprete, son más que merecidos los salarios que perciben los profesionales sanitarios y seguramente se merezcan una subida salarial. No obstante, en lo que respecta a los trabajadores de los servicios sociales, la diferencia es enorme a pesar de que a menudo realizamos trabajos equiparables. Por lo que esto es un llamamiento a las instituciones públicas para que revalúen dicha brecha salarial.
Sin lugar a duda, el diseño de estos macro albergues que viene desarrollándose desde los años 90, no parece que dé los resultados que se esperaban. No creo que deba medirse en conceptos de eficiencia y eficacia característicos de la economía, sino valorar como personas que vuelven a integrarse en la sociedad, que transitan a una vida fuera de la precariedad absoluta.

El crecimiento del tercer sector puede ser una forma de externalizar los costes y la prestación de servicios, por lo que el Estado se desvincula de la gestión directa, aunque continúe financiando con presupuesto públicos muchas actividades este. El delegar determinados asuntos de interés público, como son los servicios sociales, a empresas cuyos intereses económicos preponderan a los intereses de las personas usuarias es un error con consecuencias profundas a nivel social. Esto nos coloca en una disyuntiva que supone elegir entre la reintegración de las personas sin hogar, lo que generalmente se logra con inversión y calidad, o el asistencialismo que «mal cubre» las necesidades básicas que sí reporta un beneficio económico.
Resulta difícil realizar un itinerario individualizado de intervención cuando la ratio técnico/persona usuaria es de 1 trabajador por 40. Abandonar el paradigma caritativo/asistencial y diversificar los recursos en función del proceso de intervención que se encuentre cada persona, esta es la línea de trabajo por la que yo apostaría.  Y por supuesto dotar los centros de más personal técnico en vez de tanto personal auxiliar, que a pesar de que su coste y formación sea menor, se pretende que ejerza competencias muy por encima de sus posibilidades.

lunes, 20 de julio de 2020

Grupo 5 no apuesta por la igualdad

CCOO solicita una reunión urgente a Grupo 5 para evaluar el avance en la instauración de las medidas acordadas.
El sindicato alerta a la plantilla de trabajadoras y trabajadores sobre la dejadez, apatía y desidia con la que el grupo empresarial pone en marcha la batería de medidas firmadas y acordadas el 10 de octubre. Dependiendo de la respuesta de Grupo 5, no descarta tomar las medidas necesarias.


Genera alarma, en un contexto de especial vulnerabilidad para las plantillas de los diferentes sectores de dicho grupo, con una gran carga de trabajo y tensión en su cotidianidad, incrementada por la excepcionalidad de la situación general, el hecho de que no se haya llegado a conocer ni un solo dato sobre la situación del plan de igualdad ni en la comisión de seguimiento ni en la de protocolo de acoso, así como las poquísimas reuniones de las diferentes comisiones en las que no se ha podido llegar absolutamente a ningún acuerdo.
Hablamos de recursos que en su mayoría han sido declarados como esenciales y se han mantenido en el desempeño de su trabajo de una manera u otra desde el primer día, con la repercusión que ha tenido a nivel de riesgos psicosociales y las dificultades en la seguridad y salud de la plantilla.
A pesar de haber aumentado sus ingresos con la gestión de Ifema para atender a personas sin hogar, no hemos visto ninguna muestra de responsabilidad para llevar a cabo la atención adecuada a su actual plantilla en materia de igualdad.
No existe ninguna información relativa a la solicitud de medidas para la conciliación y corresponsabilidad, tampoco de cualquier otra petición de las y los trabajadores sobre la puesta en marcha de una batería muy completa de propuestas que pueden favorecer, mejorar y garantizar la necesaria adecuación a sus necesidades, en el presente contexto, de las personas de dicha empresa.
Igualmente, hemos detectado que no se ha puesto en marcha el protocolo contra el acoso sexual, por razón de sexo, orientación, identidad y expresión de género que tanto esfuerzo costó negociar. Aún no hay ningún mecanismo que garantice y erradique las posibles situaciones contra el acoso, ni tampoco de prevención o atención a cualquier posible situación derivada de ellas, lo cual resulta especialmente grave.
Hoy, después de casi un año de su aprobación, ni la comisión de seguimiento ni la de protocolo disponen de ninguna información al respecto. Por este motivo, hemos solicitado una reunión urgente para abordar todos los puntos de incumplimiento, tanto del plan de igualdad como del protocolo de acoso. En función de la respuesta de la empresa, CCOO estudiará la manera más adecuada de proceder y no dudará en tomar las medidas correspondientes.

martes, 14 de julio de 2020

Concentración en defensa de la sanidad pública


El pasado 25 de junio presentamos en la Puerta del Sol (Madrid) ante Presidencia del Gobierno Regional un manifiesto consensuado por numerosas organizaciones en un momento crítico de la Sanidad Pública Madrileña que viene sufriendo años de deterioro. La Covid19 ha supuesto una enorme prueba de estrés que pone en evidencia las fallas profundas de un sistema sanitario público descapitalizado por un modelo mercantilista, especulador, negligente y caótico.



domingo, 12 de julio de 2020

Nuestro personal MIR va a la huelga

Mañana comienza la huelga indefinida de los MIR (médicos residentes) en la Comunidad de Madrid. Denuncian que pese a ser personal en formación, deben ejercer como especialistas, sin ninguna supervisión, y en unas condiciones de sobreexplotación que además de injustas, ponen en riesgo la prestación del servicio de calidad de necesitamos (jornadas de 60 horas, sin las libranzas adecuadas. A la huelga se ha sumado el resto del personal en formación (enfermería, químicos, psicología, etc). Personal obligado a asumir una enorme responsabilidad que ni les corresponde ni se les paga (tienen un sueldo base de 1175 euros brutos, que complementan con las guardias, abonadas a 10,85 la hora, que no cotizan a la Seguridad Social ni cuentan como tiempo productivo). Por eso solicitan un convenio colectivo que regule la situación.


La Comunidad de Madrid lleva años utilizando al personal en formación para cubrir puestos de trabajo, como mano de obra barata y sin derechos, dejando la formación a un lado. Es una manera más de precarizar el sistema sanitario público. Desgraciadamente la situación en similar en los demás territorios. Los MIR valencianos han anunciado que van a la huelga desde el 21 de julio.

La respuesta de la Comunidad de Madrid ha sido miserable. Amenazas e intentos de enfrentar a los MIR con el resto del personal sanitario (suspendiendo vacaciones "por culpa de la huelga" etc.). Y por último, ha decretado unos servicios mínimos del 100%, tratando de prohibir de facto el derecho a huelga. Imposición impugnada en los tribunales.

Todo nuestro apoyo a esta lucha. Es mucho lo que está en juego. ¿O vamos a esperar a otra oleada de la pandemia para volver a aplaudirles?


jueves, 9 de julio de 2020

El sistema de protección social en España genera exclusión social

"La economía española, cuarta de la Unión Europea, ha experimentado un crecimiento constante desde la crisis, propiciando una disminución del desempleo y un aumento de los salarios y las exportaciones. Sin embargo, la recuperación ha beneficiado principalmente al estrato más rico de la sociedad y, en gran medida, los poderes públicos han fallado a las personas que viven en la pobreza.

Como consecuencia de ello sigue habiendo situaciones de gran pobreza muy extendidas, una alta tasa de desempleo, una situación de desempleo juvenil crónico, una crisis de vivienda de enormes proporciones, programas de protección social muy insuficientes, un sistema educativo segregado y cada vez más anacrónico, políticas tributarias y de gasto que favorecen mucho más a las clases acomodadas que a las pobres, y una mentalidad burocrática que permite a las autoridades eludir su responsabilidad y valora más el formalismo que el bienestar de las personas. 

Resulta más que evidente que el sistema de prestación de asistencia social está roto, no se financia adecuadamente, es imposible no perderse en él y no llega a las personas que más lo necesitan. La formación de un nuevo Gobierno brinda una ocasión de cambio. Su anuncio de que dará prioridad a los derechos sociales, la justicia fiscal y las condiciones materiales de las personas más vulnerables es digno de elogio. Pero sus palabras deberán traducirse en hechos. España necesita innovación en el Gobierno central, que debe contar con recursos para alentar a las comunidades autónomas a participar en una reformas estructurales de gran alcance."

No. No es el panfleto de una peligrosa organización bolchevique. Son palabras de Naciones Unidas sobre el estado español. El resumen del informe presentado por Philip Alston, relator especial de la ONU sobre la extrema pobreza y los derechos humanos.

En nuestro país se vulnera sistemáticamente el derecho a la vivienda. Situación agravada por la descontrolada subida de los alquileres y la anecdótica presencia de vivienda social (2,5% del total, frente por ejemplo al 30% de países como Holanda), que además se está vendiendo a fondos buitre.

Una vez más, esta investigación pone de manifiesto que la pobreza afecta principalmente a las mujeres, con una "brecha laboral" que sigue siendo sangrante. A su vez, constata los efectos de la violencia de género, generando situaciones de exclusión.

El informe también alerta del racismo institucionalizado, que por ejemplo lleva a cifras inauditas de pobreza y exclusión entre la población gitana. Tambien alerta de la constante criminalización de un colectivo extremadamente vulnerable, los menores extranjeros no acompañados. Este racismo institucional y social explica que las condiciones de vida de los jornaleros inmigrantes (declarados trabajadores esenciales durante la pandemia) sean dramáticas: "Las condiciones materiales se sitúan entre las peores que he visto en cualquier parte del mundo. Viven a kilómetros de distancia del agua, sin un saneamiento adecuado ni acceso legal a la electricidad. Muchas de esas personas han vivido allí durante años y podrían pagar un alquiler, pero contaron al Relator Especial que nadie las aceptaría como inquilinas o inquilinos". Pone ejemplos concretos: "La completa dependencia de los trabajadores migrantes estacionales en el negocio de la fresa de Huelva conduce rutinariamente a situaciones que equivalen a trabajos forzosos, con total desprecio tanto de las normas internacionales de derechos humanos como de la legislación nacional". De ahí la agresiva reacción de la patronal del campo ante la reciente campaña de inspecciones de trabajo en explotaciones agrícolas.

Nuestro estado del bienestar sale muy mal parado. Solo se salvan la sanidad pública (que califica como una "joya") y el sistema público de pensiones, aunque advierte que llevan una década degradándose. Desde un sistema educativo clasista y obsoleto que en nada favorece el "ascensor social", hasta un sistema fiscal opaco que favorece a los ricos y grava especialmente a las clases trabajadoras, con uno de los niveles de evasión fiscal más altos del mundo. Pasando por un sistema de protección social como mínimo muy ineficiente.

”El sistema de prestación de asistencia social está roto, no se financia adecuadamente, es imposible no perderse en él y no llega a las personas que más lo necesitan. También la burocracia aparece una y otra vez. Es una de las principales causas de exclusión, y los irrazonables e imposibles requisitos de documentación constituyen obstáculos que la refuerzan. En muchos municipios, empadronarse es indispensable para acceder a los servicios sociales, pero los requisitos para poder hacerlo dejan fuera del sistema a personas en situación de pobreza como aquellas que no tienen donde vivir, se encuentran en una vivienda temporal o no pueden presentar documentos muy específicos. La burocracia no se ve a sí misma para servir a los ciudadanos, sino como sustentadora de la legalidad formal. Así que si estás en la calle, muerto de hambre, el burócrata dirá, perdone, pero parece que no tiene todos sus documentos en orden, ¿podría abandonar la oficina? Nunca te parece que van a exclamar, Dios mío, esto es terrible, ¿cómo podemos ayudar? Evidentemente los requisitos están para prevenir el fraude y no para prevenir que la gente que necesita la ayuda la consiga".

Lo cierto es que todo esto ya lo sabíamos. Si se organiza un sistema de protección social y cada vez las bolsas de miseria son mayores y más cronificadas, es que ese sistema no está funcionando bien. O quizá sí, y lo que pasa es que el sistema en realidad se ha diseñado para esconder a los pobres y que la pobreza que crean los mismos que dirigen la lucha contra ella no quiebre la "paz social". Para todo lo demás ya están las cárceles.


domingo, 5 de julio de 2020

Imprescindibles momentos de vida. Nada nuevo bajo el sol


Capitalismo afectivo: la imaginación al poder (texto del blog Una antropóloga en la Luna)

"Nosotros somos siempre la solución, puesto que nosotros creamos los problemas"
Comentario satírico de los corredores de Bolsa de NY, Gran Depresión de 1929.

"Necesitamos agregar una noción de equilibrio entre el trabajo y la vida (...) pues la competencia capitalista no se limita a la mera expansión global del mercado, sino que también incluye las geografías locales de la emoción."
  Arlie Russell Hochschild. (La mercantilización de la vida íntima).


No hay nada imposible, arriesga, emprende, innova, transforma, persigue tus sueños…
Mindfulness, design thinking, inteligencia emocional, coaching, felicidad creativa, think tanks, empowerment, emprendizaje y autosuperación…

Parece que por fin se han escuchado los lemas de la contracultura de los años 60 o del mayo del 68. ¡Imaginación al poder! gritaban los jóvenes en La Sorbona hace unos cincuenta años, que alentaban a la creatividad, a romper los moldes, a la aventura.

Pero, ¿y la desigualdad, el desempleo, la pérdida de garantías jurídicas y sociales…? Quizás es que no hay alternativa, quizás solo nos queda adaptarnos, surfear felices en un precario equilibrio soñando con alzarnos en las olas del cambio permanente.

“La creatividad institucional del ser humano sólo ha quedado en suspenso cuando se le ha permitido al mercado triturar el tejido humano hasta conferirle la monótona uniformidad de la superficie lunar” escribió Polanyi. En la superficie lunar sólo nos queda seguir esos discursos que nos aleccionan a ser emprendedores y nos exigen ser empleables (capital humano) y flexibles, tener disponibilidad permanente para el cambio de empleo continuo y con condiciones de trabajo cada vez más inestables y menos reguladas. En este modelo post-fordista, los empleos ya no son para toda la vida.

Desinstitucionalizado, flexibilizado e individualizado el uso social del trabajo, debemos esforzarnos por formarnos y reciclarnos, crear empresas propias o autoemplearnos sorteando todas las trabas burocráticas. Todos somos empresarios de nosotros mismos. En este contexto aparecen los discursos de la inteligencia emocional y afectiva (imaginación, creatividad, riesgo…) como única manera de maquillar la angustia que genera esta inestabilidad y descontrol laboral y vital. Y evolucionar, es decir, ser capaces de sacar rentabilidad a todos los proyectos laborales y vitales.

Esto no es nada nuevo, de hecho, es una vuelta atrás. Dos sociólogos franceses, Luc Boltanski y Ève Chiapello (El nuevo espíritu del capitalismo) explican que estas cualidades, (la autonomía, la espontaneidad, la movilidad, la pluricompetencia, la disponibilidad, la creatividad, la intuición visionaria, la sensibilidad…) están sacadas directamente del repertorio de Mayo de 1968. “Sin embargo, estos temas, que en los textos del movimiento de mayo de 1968 iban acompañados de una crítica del capitalismo” ahora están “puestos al servicio de las fuerzas que antes trataban de destruir”.

“La crítica de la forma en la que el capitalismo industrial aliena la libertad es, de este modo, separada de la crítica de la alienación mercantil, de la opresión de las fuerzas impersonales del mercado”.
“El capitalismo ha encontrado en sus críticas la manera de garantizar su supervivencia”.

“La utopía del último management es más bien una retropía, se ha inventado (o mejor, reinventado) el individualismo carismático y superviviente del pionero” nos explican, por su parte, los sociólogos Luis Enrique Alonso y Carlos J. Fernández Rodríguez. “Cada vez más radicalmente a una apelación constante al riesgo, la individualización, el cálculo personal, la naturalización de la inseguridad y el darwinismo social disimulado bajo todos los lenguajes tecnológicos, políticos y psicológicos”.

La vuelta al darwinismo social responsabiliza al individuo de su situación, ya que no sabe adaptarse en estos vaivenes constantes, del ritmo frenético de las innovaciones tecnológicas y la competencia feroz. Los más rezagados, los que son incapaces de autorealizarse al extremo, tienen las terapias como solución. «La afirmación de que una vida no autorrealizada necesita terapia es análoga a la afirmación de que alguien que no utiliza al máximo el potencial de sus músculos está enfermo, con la diferencia de que en el discurso psicológico ni siquiera está claro qué califica como un “músculo fuerte”» Eva Illouz, socióloga (La salvación del alma moderna).

En un contexto carente de certidumbre alguna, expuestos a situaciones de angustia en una realidad que apenas podemos comprender y controlar, ya no vale la previsión ni la racionalidad burocrática, sino el gurú místico, seductor y carismático (del sáncrito “gurús”, maestro) que nos ayuda en un mundo en metamorfosis permanente, a hacer surfing sobre esas olas del cambio. 

“Es mejor ser pirata que alistarse en la marina” decía Steve Jobs.
Más que soldados fieles, nos exhortan a ser piratas y dar rienda suelta a nuestra creatividad y pensamiento intuitivo frente a las trabas de la burocracia, de la racionalidad, del control estructurado. Y sin embargo “por el más viejo principio burocrático, hasta la lucha contra la burocracia genera más burocracia” advierten Luis Enrique Alonso y Carlos J. Fernández Rodríguez, eso sí “esta vez dirigida a construir normativamente los intereses de los mercados internacionales.” Reglamentaciones, proyectos, controles, verificaciones… normas y directivas cada vez más detalladas y precisas. Tratados, controles, bloqueos normativos de fronteras (no tanto para las cosas sino para las personas) que construyen ese “desencanto al desencanto” del que hablaba el antropólogo Ernest Gellner. Es decir, un estado asocial, apolítico que crean las jaulas que ya no son de hierro (de racionalización, cálculo, eficiencia tecnológica y control), sino de goma (de coacción flexible a través de discursos emotivos y místicos…) pero mucho más competitiva e individualizada que la anterior. Vuelve el cálculo egoísta adornado con un envoltorio de felicidad, inteligencia emocional y resiliencia, y vuelve la competencia del más fuerte demonizando a las “personas tóxicas”.


Para la adhesión y el compromiso continuo al capitalismo, “se reincorpora aquello que en buena medida, puede cuestionarlo, es decir, el espectro de los afectos” escribe el filósofo Alberto Santamaría en “Los límites de lo posible”. Las emociones en sí mismas son motores de cambio político, pero sometidas a un autocontrol (inteligencia emocional), dentro de la producción y fuera del impulso político, pueden ser perfectamente productivas dentro del sistema neoliberal. “La creatividad, por ejemplo, ya no es un proceso crítico, cuestionador del sistema reglado, como en el romanticismo, sino una herramienta necesaria en la gestión y dirección de empresas”.

“En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.

Hoy el poder adquiere cada vez más una forma permisiva. En su permisividad, incluso en su amabilidad, depone su negatividad y se ofrece como libertad.

La psicopolítica neoliberal está dominada por la positividad. En lugar de operar con amenazas, opera con estímulos positivos. No emplea la ‘medicina amarga’, sino el "me gusta". Lisonjea el alma en lugar de sacudirla y paralizarla mediante shocks. La seduce en lugar de oponerse a ella. Le toma la delantera. Con mucha atención toma nota de los anhelos, las necesidades y los deseos (…). La psicopolítica neoliberal es una política inteligente que busca agradar en lugar de someter.” Byung-Chul Han (Psicopolítica, neoliberalismo y nuevas técnicas de poder).


viernes, 3 de julio de 2020

El Ingreso Mínimo Vital es mentira

No va destinado a todas las personas en situación de pobreza severa, ni su cuantía se acerca a la anunciada, ni la tramitación resulta sencilla, y más llamativo aún, se han establecido filtros para excluir a un buen número de posibles beneficiados.

El Ingreso Mínimo Vital ilustra a la perfección cómo la política comunicativa de un Gobierno puede inducir a un engaño masivo y, lo que es peor, cómo cierto sector de la izquierda opta por aceptarlo, o incluso por aplaudir sin otro desolador argumento que el de que, a fin de cuentas, la derecha lo hubiera hecho peor.
Casi todo lo que hemos oído por boca del Gobierno sobre el Ingreso Mínimo Vital es mentira. Ni va destinado a todas las personas en situación de pobreza severa, ni su cuantía se acerca a la que se ha anunciado, ni la tramitación resulta sencilla y, más llamativo aún, se han establecido filtros en apariencia caprichosos, pero cuyo único fin consiste en excluir a un buen número de posibles beneficiarios, así arrastren situaciones de extrema dificultad.
Imagine que el próximo mes de enero la crisis actual arrasa la empresa que le contrataba, usted pierde el empleo y no logra encontrar otro en todo el año. No intente solicitar el Ingreso Mínimo Vital: no le corresponde absolutamente nada, como mucho, y con suerte, quizás una prestación por desempleo durante cuatro meses, pero nunca ese Ingreso Mínimo Vital. Le obligarían a sobrevivir lo que quedara de 2021 del aire, de la caridad, de rebuscar en la basura. El Gobierno ha decidido que para optar al Ingreso Mínimo Vital se tendrá en cuenta su situación del año anterior, cuando usted no lo necesitaba porque contaba con un sueldo. No espere argumentos técnicos. No los hay, se trata de un simple filtro para eliminar de golpe miles de solicitudes, lo mismo que establecer los 23 años como edad mínima, por no hablar de otros requisitos sin sentido y de unas cuantas trabas burocráticas.
Hagamos un esfuerzo de imaginación y admitamos que, con todo, usted, su cónyuge y su hijo menor -un ejemplo que suele poner el propio Gobierno- logran reunir unos 400 euros de media al mes y salir adelante durante ese año de desempleo. Sí, lo sé, es mucho imaginar, pero así nos lo pide nuestro Gobierno. En ese caso, habrá oído en cualquiera de las declaraciones triunfalistas del ministro Escrivá y del vicepresidente Pablo Iglesias que a su familia le corresponderán 738 euros mensuales. Es otra mentira. Basta para comprobarlo con que introduzca sus datos en el simulador que ha habilitado la propia Seguridad Social. ¡Sorpresa! A su familia de tres miembros le corresponden 338 euros mensuales. ¿Por qué? Porque el Gobierno ha decidido que a esos 738 euros mensuales hay que restarle los 400 que a duras penas logró juntar cada mes durante el año anterior. No, no busque tampoco alguna justificación de carácter técnico. Sencillamente le han engañado a base de ruedas de prensa, entrevistas, declaraciones, comunicados en redes sociales y palmeros acríticos.

Complemento a la miseria

A pesar de todo cuanto haya oído, el Ingreso Mínimo Vital no existe. En todo caso se trata, como ve, de una ayuda complementaria. De hecho, la cantidad presupuestada en el BOE se aleja notablemente de los 3.500 millones pronosticados en un primer momento. Y eso que, según el indicador AROPE, ya antes de la crisis que está dejando la pandemia, más de un cuarto de la población española se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, y unos 2,5 millones de personas vivían en situación de pobreza extrema.
Quizás su confusión se deba a aquel lejano tuit del vicepresidente Iglesias, cuando en lo más crudo del estado de alarma anunció un ingreso inmediato de 500 euros mensuales para toda persona cuyos ingresos no superaran los 200 al mes. Esa inicial mentira -o, si tenemos muy buena fe, ese intento de presión al ala gubernamental del PSOE- se fue desarrollando precisamente como un hilo de Twitter: de pronto ya no eran 500 euros, después tampoco sería exactamente por persona, sino por “hogares y familias”, luego no para todas las edades, sino a partir de 23 años, a continuación supimos que se tendría en cuenta la renta del ejercicio anterior y finalmente, aunque lo ocultaron, que el Ingreso Mínimo Vital no existía, sino que se trataba de un complemento a las rentas paupérrimas que una familia hubiera tenido durante el año anterior, siempre y cuando aún mantuviera la misma situación (no pregunten cómo).
Un Estado de Derecho no puede permitir la indigencia, y esta medida va destinada a ello. Ni más ni menos. Hubiera bastado que, en lugar de tratarnos como a idiotas, se hubiera anunciado como tal. Seguramente el Gobierno ha preferido mentir porque incluso un amplio sector de votantes de Unidas Podemos ha optado por un doloroso conformismo. Al fin y al cabo, sí, la derecha lo habría hecho peor. Vale.