lunes, 14 de octubre de 2019

Cuidado, el virus de la burocracia sigue avanzando


Llevo 16 años trabajando en los Servicios Sociales municipales y siento tan vivo como el primer día el temor al contagio. Ese contagio que no sabes como se produce pero que fluye veloz por todo tu sistema y que contamina hasta el último rincón de tu cerebro, modificando tu ideología y bajando al mínimo defensas y energías.

Al inicio de esta aventura profesional pensaba que estaba inmunizada, que había algo en mí que impediría ser atacada por este virus, fue quizás la inocencia de la juventud que nos hace creer invencibles, pero con el paso del tiempo la tranquilidad de creer poseer una barrera invisible ha ido dando paso a un aumento de la desazón por no saber con exactitud como puede iniciarse la infección.

A pesar de este miedo constante que parece perseguirme cada mañana, sigo aquí, porque creo firmemente que los Servicios Sociales son un derecho que debe estar gestionado desde lo público y ser la base para una sociedad igualitaria sustentada en la Justicia Social. A veces creo que esta creencia puede ser una pequeña vacuna para evitar la “enfermedad”. Pero no sé si es suficiente. Seguramente no, ya que el sistema manifiesta un fuerte control e intenta todos los días que seas contagiada.

La burocracia es el arma más poderosa que contiene el sistema, con ella desposee de identidad a la persona usuaria del servicio y deja a la mente del profesional totalmente abotargada, llena las mesas con millones de requisitos y papeles que cumplimentar y hace casi imposible el salir al barrio, hábitat natural de la trabajadora social. Así se consigue que la profesional también marque una distancia suficiente que evite la implicación en los problemas del otro y en casos extremos este sea visto como un “ser maléfico” que lejos de querer solucionar sus problemas quiere amargarte la existencia laboral. Una existencia que la burocracia te promete somnolientamente apacible. Para el virus es mucho más fácil infectar si no puedes ver en el que tienes delante a un ser humano como tú, con penas y alegrías, con objetivos, con sueños, con capacidad.


Llevo estos dieciséis años buscando píldoras que tomar que eviten que caiga en este problema. Los momentos más dramáticos de mi vida profesional los he vivido cuando he pensado que había sido infectada. Me levantaba con una desgana brutal, salía a la calle y sólo veía grises, sentía ataques constantes de las personas que atendía y parecía que nada tenía solución. En esos momentos de incipiente contagio siempre he recurrido a los días de vacaciones y a la lectura para poder poner freno a esta sensación. La distancia del foco de contagio es una medida preventiva conocida desde hace siglos. Por suerte he podido determinar que eran síntomas de agotamiento, que son fáciles de solventar pero que no podemos dejar sin atender adecuadamente ya que que en ocasiones si no se le pone remedio es una de las maneras de llegar a la infección total.

En cuanto a las píldoras he descubierto que la lectura sobre el Trabajo Social es un buen remedio. Parece que te refresca la mente y te pone en guardia. Los cursos de formación con profesionales implicados y el trato con éstos fuera del ambiente laboral diario también ayuda mucho. La burocracia te va fabricando sin que te des cuenta unas orejeras para que cual burro domesticado sigas el camino. En cambio la formación y el contacto con otras profesionales te ayuda a abrir el campo de visión manteniendo el cerebro en una refrigeración constante.

También es positivo tener aficiones diferentes al Trabajo Social y dedicar una parte del día a cosas que no tengan que ver con la profesión. En definitiva abrirte al mundo y explorar otras partes de ti. El tiempo que inviertas en descanso mental y en hacer cosas que te hagan feliz es una inversión directa en cargarte de herramientas contra el virus.

Descubrí ya hace tiempo que mirar a los ojos, dejar fluir la empatía y adentrarse en los sentimientos de quien tienes en frente es vital para no contagiarte. Es verdad que el trato con la gente con es siempre fácil, que a veces eres el muro de descarga de frustraciones y como ser humano eso te afecta. Pero hay que saber tomar distancia en esos momentos y entender el sufrimiento que hay detrás de cada acto y de cada palabra. Aprender a despersonalizar la agresión verbal pero no a la persona es vital. Preguntarnos ¿porqué si dirige así hacia nosotros?¿Qué está pasando en su vida o en su mente? Y ser consciente de que somos la cara del Sistema que perpetúa su problema y que no le da solución. Las personas que acuden a nosotros desconocen que también estamos luchando para modificar el sistema y por eso nos ven parte de él. Debemos hacernos partícipes de su angustia y explicar que si bien nos movemos en los límites que el sistema nos marca somos conscientes como personas de su problemática y haremos lo posible ( a veces hasta lo imposible) por ayudarle a encontrar una solución. Esto no es fácil. Somos humanos y también sufrimos con los embates de lo que consideramos injusto pero es necesario aprender a hacerlo. Y también aprender a identificar cuando no podemos ayudar a una persona, cuando nuestras emociones y sensaciones nos dominan y nos alejan de la objetividad y debemos pasar la intervención con esa persona a otro profesional. Somos humanos, son humanos, debemos crear conciencia de humanidad para poder evitar el contagio.

Otra medida de profilaxis crucial es el contacto con el barrio, la calle está ahí. Como profesión nacimos en ella y no debemos dejar que la burocracia nos aleje por completo. Es difícil compaginar los tiempos para andar en los dos mundos. Intentar un trabajo de calle idílico como muchas tenemos en la cabeza es una fuente de frustración y por tanto un paso más hacia la “enfermedad” pero sí hay medidas intermedias, pequeñas dosis semanales que nos permitan no perder el contacto con la realidad de las personas para las que trabajamos.

En definitiva, trabajar en los Servicios Sociales públicos a veces es una lucha contra el sistema y contra tus miedos para no caer en la deshumanización y no convertirte en un autómata de lo público. Los Servicios Sociales deben ser públicos y de calidad, cercanos a la gente, hechos para las personas y por las personas, por eso no podemos dejar en ningún momento que el virus de la burocracia nos infecte y perdamos nuestra capacidad de empatizar, la cual debemos reflejar en un trato exquisito a las personas usuarias de los servicios.

Hoy, dieciséis años después sigo luchando por mantenerme inmune. Ha sido difícil, es un trabajo constante, pero sé que no estoy sola. Grandes profesionales siguen en esa línea y sé que seguiremos batallando por que la humanidad, la calidad, el buen trato y la efectividad ganen la partida en los Servicios Sociales públicos.

jueves, 10 de octubre de 2019

Soluciones frente al desalojo de las personas sin hogar del Paseo del Prado

Desde el Sector de Intervención Social de FSC-CCOO de Madrid condenamos el reciente desalojo policial de las personas sin hogar acampadas en el Paseo del Prado desde el mes abril para visibilizar la desatención que sufre el colectivo y denunciar el incumplimiento del derecho a una vivienda digna (art.47 de la Constitución) y para solucionar la situación de las personas sin hogar.


En el desalojo varias personas fueron despojadas de sus pertenencias y tiradas a la basura, sin darles posibilidad de recogerlas. Algunas de ellas perdieron su documentación. Asimismo, hemos tenido información de que la policía municipal abrió expediente sancionador a una treintena de personas sin hogar. Requerimos al Ayuntamiento de Madrid a que archive sin imposición de multa los procesos sancionadores abiertos. Las protestas legítimas y pacíficas no pueden despacharse como problemas de orden público criminalizando a las y los participantes.

Por otro lado, recordamos que el Ayuntamiento de Madrid tiene la obligación de atender a las personas sin hogar, y no lo está haciendo adecuadamente. Tras el desalojo no se han aportado más que soluciones cosméticas de cara a la prensa, derivando a algunas de las personas desalojadas a unos centros de acogida ya previamente desbordados (algunos de ellos con ocupaciones cercanas al 150% de su capacidad).

La red municipal de atención a personas sin hogar, obsoleta y con unas instalaciones carcomidas por las chinches, está totalmente colapsada desde finales de 2018, existiendo listas de espera de cientos de personas para acceder a los centros de acogida, sin otra alternativa que sobrevivir durmiendo en las calles de la ciudad.

Las plantillas de los diferentes recursos se encuentran saturadas, con elevadas cargas de trabajo y desgaste emocional y psicológico al no poder atender satisfactoriamente a las personas que necesitan de sus servicios. Plantillas profesionales implicadas socialmente en su labor que se ven desbordadas por el continuo aumento de las ratios de atención y la falta de recursos de todo tipo. Una red que poco a poco está abandonando la intervención social para abordar esta problemática desde la constante situación de emergencia y la mera asistencia a modo de beneficencia.

Desde el Sector de Intervención Social de CCOO de Madrid instamos al Ayuntamiento de Madrid a tomar las medidas necesarias para garantizar una atención social integral a las personas sin hogar, dotando de los medios humanos y materiales necesarios a la red. Es necesaria la creación de nuevos recursos con suficiente dotación presupuestaria y de personal para garantizar que ninguna persona, en ninguna circunstancia, se vea obligada a malvivir en la calle. Las plantillas, ya de por sí precarias, son las que están evitando que la crisis habitacional se convierta en tragedia social, a costa de su propia salud. Exigimos una solución.

martes, 8 de octubre de 2019

No a las privatizaciones

Si la pasada legislatura estuvo marcada por la decepción ante la negativa de Manuela Carmena y Marta Higueras a aplicar su propio programa electoral, la nueva empieza también con fuerza. El Ayuntamiento ya anunciado su intención de revertir lo poco que sí se avanzó. Ya han anunciado las privatizaciones de Línea Madrid, de Bicimad y del Teleférico.

Nunca un servicio público ha funcionado mejor en manos privadas, lo único que mejora es la cuenta de beneficios del amigote de turno. Todo nuestro apoyo a las plantillas de estos servicios. Una vez más, nos reafirmamos en nuestro compromiso con la gestión directa de los servicios públicos.


sábado, 5 de octubre de 2019

El Ayuntamiento de Madrid arrasa el campamento de personas sin hogar sin dar soluciones

Finalmente el Ayuntamiento de Madrid ha decidido desalojar el campamento de personas sin hogar que desde abril exigían su derecho a un techo digno. Soluciones policiales a la vulneración de derechos. En lugar de soluciones, represión pura y dura, llegando a multarse a muchas de las personas que allí pernoctaban. Las personas desalojadas denuncian que han perdido la mayoría de sus pertenencias (incluyendo su documentación) que fueron tiradas a la basura.



Además, el alcalde no ha perdido la ocasión para criminalizar tanto a las personas sin hogar como a quienes protestan, en unas declaraciones indignas de un cargo público. Los auténticos delincuentes están entre las huestes de tu partido, Almeida. A nadie se le escapa ya que el PP está carcomido por la corrupción.

Situación insostenible en La Rosa

A raíz del desalojo policial de la acampada del Paseo del Prado, la situación se ha vuelto insostenible. El centro está diseñado para atender y alojar a 30 personas, más otras 5 plazas de emergencia durante el invierno, por campaña de frío. Sin embargo, esas 5 plazas se han mantenido durante todo el año, como intento de paliar la crónica saturación de la red de atención a personas sin hogar.

El pasado 15 de agosto, debido a la plaga de chinches en las dependencias de Samur Social, se aumentaron en otras 10 plazas de emergencia, comunicando que la situación se mantendría "una o dos semanas", comprometiéndose la empresa a reforzar la plantilla si la situación se prolongaba en el tiempo. Pues bien, la situación se sigue manteniendo en el tiempo y el compromiso de reforzar la plantilla se ha visto reducido a la ampliación de jornada del trabajador social del fin de semana. Por lo tanto, desde el 15 de agosto se está atendiendo en el centro un nivel de ocupación del 150% de su capacidad, con la misma plantilla (por debajo de lo establecido en pliegos, ya que no se cubren la mayoría de las incidencias). Situación que está afectando al normal funcionamiento del centro, sobrecargando a la plantilla y afectando a la calidad del servicio.

El pasado 2 de octubre, recibimos la orden directa del Ayuntamiento de Madrid de habilitar 60 plazas más de manera inmediata, sin dar ninguna explicación de los motivos. Ocultismo y opacidad de los responsables municipales, junto al silencio total por parte de la empresa, generando malestar y desasosiego en la plantilla, temiendo volver a situaciones tercermundistas que creíamos superadas. De momento se ha confirmado el ingreso de 7 personas más este viernes. Sólo se les permitirá pernocta, ya que tendrán acceso al centro de 21 horas a 9 horas. Dándose la situación de que, precisamente en estos horarios, la escasez de plantilla es especialmente alarmante.

Ni las formas son pertinentes, ni se puede seguir asumiendo aumentos de plazas sine die, con la misma plantilla. Aunque al encontrarnos temporalmente en las instalaciones de Pinar de San José, físicamente "caben" más personas, ni la plantilla tiene que ir asumiendo cada vez más carga de trabajo, ni es de recibo que el servicio pierda cada vez más calidad. Atendemos personas, no ganado. Y no estamos aquí para encubrir maniobras políticas del Ayuntamiento. Por decencia humanitaria y por respeto a nuestra profesión, no podemos asumir trabajar en condiciones que imposibilitan su ejercicio.


miércoles, 2 de octubre de 2019

Nuestra salud no está en nómina

Por desgracia, y a pesar de la legislación vigente, la prevención de riesgos laborales en nuestro país sigue siendo una quimera, por la pasividad de las administraciones y la negligencia "ahorrativa" de las empresas. ¿El resultado? Pues que entre enero y junio de este año han muerto 292 trabajadores en accidentes laborales. Más de un compañero muerto al día por ganarse el pan. Se han producido, en seis meses, más de 300000 accidentes que han requerido baja médica. Más de 1700 accidentes con repercusión directa sobre la salud de los trabajadores al día. ¿Cuántos empresarios han muerto este año en el ejercicio de sus funciones profesionales? Pues eso.

A esta escalofriante cifra hay que añadir las enfermedades profesionales, cifras consecuente y miserablemente ocultadas. Cada año pierden la vida más 16000 trabajadores en España por enfermedades relacionadas con su puesto de trabajo. Un crimen que sí tiene culpables aunque salgan impunes. Al año, 1800000 trabajadores sufren problemas de salud relacionados con su desempeño profesional (estadísticas que no incluyen problemas de salud mental derivados del trabajo).

En nuestro sector oenegero, donde las relaciones laborales se asientan sobre el caciquismo, la chabacanería, el nepotismo y la informalidad, la prevención de riesgos laborales normalmente es un mero paripé. En La Rosa tenemos una larga experiencia en la materia. Se nos han llegado a decir cosas como "la sarna sólo pica", "la tuberculosis no se puede prevenir", "las agresiones van con la nómina, ya lo sabías cuando aceptaste el trabajo", "si tienes cuidado no habrá contagio" o "hay que irse acostumbrando a convivir con las chinches". Incluso el Servicio de Prevención de ASISPA llegó a elaborar un informe donde se concluía que en La Rosa ¡¡¡no existen los riesgos psicosociales!!! Es intolerable, por eso llevamos años peleando por nuestro derecho a la seguridad y la salud en el trabajo. Porque nuestra salud no es un trámite burocrático.



Esta situación tiene que cambiar, hay que acabar con este terrorismo patronal. La buena noticia es que se ha dado un pequeño gran paso contra la impunidad. Los responsables de Salud Laboral de Metro de Madrid han sido imputados por la muerte de dos trabajadores a consecuencia del amianto. Se les acusa de tres delitos: contra los derechos de los trabajadores, homicidio imprudente y lesiones por imprudencia. La prevención de riesgos laborales no es una broma, nuestras vidas están en juego.

martes, 1 de octubre de 2019

Centros Especiales de Empleo: explotación y precariedad subvencionadas

Hace unos días saltó la noticia. En el Palacio Real se explota a trabajadores con discapacidad a través de la subcontratación con Integra, un Centro Especial de Empleo. Nada nuevo bajo el sol.

Este tipo de empresas supuestamente nacen con un loable y solidario objetivo: favorecer la integración laboral de las personas con discapacidad, siendo así un paso intermedio entre el desempleo y el mercado laboral ordiario. Mentira, como todo lo que se mueve en el llamado Tercer Sector. En la práctica se han convertido en empresas de servicios que, amparándose en la discapacidad de sus trabajadores, reciben todo tipo de prevendas con la excusa de favorecer la integración (por ejemplo, la bonificación del 100% de las cuotas a la Seguridad Social).

Además, sus trabajadores se rigen por condiciones especiales, no teniendo los mismos derechos (ni sueldo) que cualquier otro trabajador que realice sus mismas funciones. Porque no se trata de un empleo protegido, no. Realizan exactamente las mismas funciones que personal sin discapacidad, con la misma solvencia profesional (eso de los profesionales de apoyo es otra de las falacias que sólo existen como tal en el papel).

De esta manera, los Centros Especiales de Empleo se han convertido en oscuras empresas donde la explotación laboral y los abusos patronales se subvencionan con dinero público. 

En La Rosa también tenemos Centro Especial de Empleo. Grupo 5 ha subcontratado el servicio de limpieza a Aldaba. Sin su trabajo, el centro no sería viable.