jueves, 21 de noviembre de 2019

Huelga en Samur Social

El próximo lunes 25, la plantilla de Samur Social está llamada a la lucha contra la saturación del servicio (que cada noche deja en la calle a numerosas personas) y contra los abusos laborales que está cometiendo la empresa gestora del servicio (Grupo5). Como no podía ser otra manera, todo nuestro apoyo a las compañeras y compañeros de Samur Social, que están pagando con su salud las consecuencias de la privatización de un servicio esencial para la ciudadanía.



 Este año la Campaña de Frío del Ayuntamiento de Madrid arranca en un contexto de mayor saturación, si cabe, de los recursos destinados a las personas sin hogar.  A la escasez de recursos para personas sin hogar se ha unido la insuficiente dotación de servicios específicos para solicitantes de protección internacional, quienes también necesitan de estas plazas. A ello hay que sumar la falta de planificación del Ayuntamiento, que tiene cerrado por  obras al menos dos dispositivos (“La Rosa” y “Francos Rodríguez” ).

La Campaña de Frío normalmente pone en activo plazas adicionales de alojamiento para que ninguna persona tenga que pasar en la calle las noches de frío y lluvia. El recurso de Campaña de Frío cuenta con unas 300 plazas, distribuidas entre los albergues de Pinar de San José y Pozo del Tío Raimundo, así como unas 95 plazas de pensiones. 

Sin embargo este año la Campaña de Frío se inaugura abriendo pocas plazas nuevas, INSUFICIENTES EN TODO CASO.  El Ayuntamiento de Madrid conociendo esta realidad le está dando una respuesta insuficiente e inadecuada. Las personas están siendo movidas de unos dispositivos a otros,  se  les manda a otros lugares, como Cercedilla, liberando así albergues de campaña (Vallecas-Pozo) para poder decir que la Campaña de Frío empieza con normalidad. Pero no es así, se están dando incluso traslados desde Madrid a otros territorios que tampoco cuentan con plazas libres (para casos de solicitantes de protección internacional).

Y es que son muchas, muchas más que otros años, las personas que se encuentran en lista de espera, incluso familias,  que están pernoctando en la calle, algunas a las puertas de la sede del Samur Social. 

En este contexto, el  próximo lunes 25 de noviembre, primer día de Campaña de Frío, las compañeras y compañeros del Samur Social están llamados a la huelga porque quieren hacer un llamamiento de atención al deterioro del servicio de emergencia social del la ciudad de Madrid, al colapso de la red de personas sin hogar y  porque no dan a basto,   porque ello también está afectando a su salud y a sus ya precarias condiciones laborales:

La plantilla viene soportando mucha presión, una elevaba rotación, contratos basura, tienen unas infraestructuras obsoletas,  no se están cubriendo las situaciones de baja por incapacidad temporal que se están dando, ni tampoco días de  vacaciones o los asuntos propios… y además la empresa, Grupo 5 – actual “fondo buitre”- está incumpliendo el convenio colectivo de intervención social).  Asimismo, hay convocada una concentración en la sede del Samur Social el 25 de noviembre a las 12h.







miércoles, 20 de noviembre de 2019

La EMT no se vende, se defiende

Todo nuestro apoyo desde La Rosa en Lucha a las huelgas convocadas en EMT. Reproducimos el comunicado de la Palataforma por la Remunicipalización: 

Desde esta Plataforma queremos hacer público nuestro apoyo incondicional a la iniciativa de huelga de las compañeras/os de la EMT, convocando paros parciales en próximas fechas del mes de noviembre y paro de 24h el 3 de diciembre.
Respaldamos el formato de convocatoria de huelga a través de asamblea general de trabajadoras/es, así como el respaldo unitario por parte de la plantilla en una decisión que nunca es fácil. La certidumbre de la necesidad de organizarse para defender una empresa pública municipal y sus servicios públicos adscritos, son un empeño loable y solidario digno de reseña.
La corriente política conservadora de este equipo de gobierno, que entiende la gestión de nuestros servicios públicos como una cuota de mercado que ha de ofrecerse a las empresas privadas, produce la consecuencia de la precarización del empleo, el recorte de derechos laborales y una gestión deficiente que repercute económicamente en los beneficios del ámbito privado, contraviniendo a su vez, los derechos de las usuarias/os.
Entendemos como justas las reivindicaciones de las trabajadoras/es de la EMT, y nos oponemos a la estrategia del PP/C,s /VOX de deteriorar nuestras empresas públicas y privatizar la gestión de servicios públicos de reciente remunicipalización en la anterior legislatura. Los servicios públicos gestionados de forma directa por el Ayuntamiento, están más protegidos ante la corrupción que ha asolado, como es público y notorio, el patrimonio de las madrileñas/os.
Hacemos un llamamiento a las usuarias/os al apoyo de las trabajadoras/es en la decisión organizada de los paros con la finalidad de la incorporación de más conductores para un servicio correcto y eficaz. Animamos a la solidaridad de la clase trabajadora de Madrid para impulsar la defensa de la gestión pública de los servicios municipales.
Contra los beneficios empresariales cómplices del poder político conservador y neoliberal que atenta contra los derechos y la calidad de los servicios públicos, la respuesta es la unión y la solidaridad de todas/os en su defensa.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Marea de Residencias

Tras los numerosos escándalos que han salpicado el sector de las residencias de mayores, finalmente personas usuarias, familiares y trabajadoras se han unido en la Marea de Residencias.

Porque no piensan seguir tolerando el maltrato que sufren nuestros mayores ni la explotación salvaje que sufren las plantillas a manos de fondos buitre y demás entidades sinónimo de lucro  (Aralia, Asispa, etc) que se están haciendo de oro a nuestra costa.

Nos convocan a una manifestación para exigir una Ley de Residencias que garantice el buen trato y unas condiciones de trabajo dignas. ¡No podemos faltar!




lunes, 11 de noviembre de 2019

Ante las privatizaciones...¡soluciones!

El próximo día 16 de noviembre la PLATAFORMA POR LA REMUNICIPALIZACIÓN DE LOS SSPP va a celebrar una asamblea extraordinaria. Nos gustaría contar con todos los colectivos de trabajador@s, asociaciones vecinales, plataformas, etc., que defienden unos servicios públicos de calidad y unas condiciones laborales dignas para sus trabajador@s.

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid anuncia próximas privatizaciones. Los pocos servicios que se (re) municipalizaron en la anterior legislatura, en estos momentos,  están en el punto de mira para su nueva privatización.
Os esperamos para debatir, opinar, proponer, etc.


domingo, 3 de noviembre de 2019

Basta de justicia patriarcal. ¡No es abuso es violación!

De nuevo, la justicia no considera violación que seis hombres penetren por turnos de 15 minutos a una menor intoxicada en un botellón. Precisamente, los motivos que expone la sentencia para considerarlo “abuso sexual” y no “agresión sexual”, es que la joven “se encontraba en estado de inconsciencia, sin saber qué hacía y qué no hacía, y, consecuentemente, sin poder determinarse y aceptar u oponerse a las relaciones sexuales que con ella mantuvieron la mayor parte de los procesados, los cuales pudieron realizar los actos sexuales sin utilizar ningún tipo de violencia o intimidación”. ¡NO ES ABUSO, ES VIOLACIÓN! Todas y todos a las concentraciones del lunes 4 de noviembre.


lunes, 14 de octubre de 2019

Cuidado, el virus de la burocracia sigue avanzando


Llevo 16 años trabajando en los Servicios Sociales municipales y siento tan vivo como el primer día el temor al contagio. Ese contagio que no sabes como se produce pero que fluye veloz por todo tu sistema y que contamina hasta el último rincón de tu cerebro, modificando tu ideología y bajando al mínimo defensas y energías.

Al inicio de esta aventura profesional pensaba que estaba inmunizada, que había algo en mí que impediría ser atacada por este virus, fue quizás la inocencia de la juventud que nos hace creer invencibles, pero con el paso del tiempo la tranquilidad de creer poseer una barrera invisible ha ido dando paso a un aumento de la desazón por no saber con exactitud como puede iniciarse la infección.

A pesar de este miedo constante que parece perseguirme cada mañana, sigo aquí, porque creo firmemente que los Servicios Sociales son un derecho que debe estar gestionado desde lo público y ser la base para una sociedad igualitaria sustentada en la Justicia Social. A veces creo que esta creencia puede ser una pequeña vacuna para evitar la “enfermedad”. Pero no sé si es suficiente. Seguramente no, ya que el sistema manifiesta un fuerte control e intenta todos los días que seas contagiada.

La burocracia es el arma más poderosa que contiene el sistema, con ella desposee de identidad a la persona usuaria del servicio y deja a la mente del profesional totalmente abotargada, llena las mesas con millones de requisitos y papeles que cumplimentar y hace casi imposible el salir al barrio, hábitat natural de la trabajadora social. Así se consigue que la profesional también marque una distancia suficiente que evite la implicación en los problemas del otro y en casos extremos este sea visto como un “ser maléfico” que lejos de querer solucionar sus problemas quiere amargarte la existencia laboral. Una existencia que la burocracia te promete somnolientamente apacible. Para el virus es mucho más fácil infectar si no puedes ver en el que tienes delante a un ser humano como tú, con penas y alegrías, con objetivos, con sueños, con capacidad.


Llevo estos dieciséis años buscando píldoras que tomar que eviten que caiga en este problema. Los momentos más dramáticos de mi vida profesional los he vivido cuando he pensado que había sido infectada. Me levantaba con una desgana brutal, salía a la calle y sólo veía grises, sentía ataques constantes de las personas que atendía y parecía que nada tenía solución. En esos momentos de incipiente contagio siempre he recurrido a los días de vacaciones y a la lectura para poder poner freno a esta sensación. La distancia del foco de contagio es una medida preventiva conocida desde hace siglos. Por suerte he podido determinar que eran síntomas de agotamiento, que son fáciles de solventar pero que no podemos dejar sin atender adecuadamente ya que que en ocasiones si no se le pone remedio es una de las maneras de llegar a la infección total.

En cuanto a las píldoras he descubierto que la lectura sobre el Trabajo Social es un buen remedio. Parece que te refresca la mente y te pone en guardia. Los cursos de formación con profesionales implicados y el trato con éstos fuera del ambiente laboral diario también ayuda mucho. La burocracia te va fabricando sin que te des cuenta unas orejeras para que cual burro domesticado sigas el camino. En cambio la formación y el contacto con otras profesionales te ayuda a abrir el campo de visión manteniendo el cerebro en una refrigeración constante.

También es positivo tener aficiones diferentes al Trabajo Social y dedicar una parte del día a cosas que no tengan que ver con la profesión. En definitiva abrirte al mundo y explorar otras partes de ti. El tiempo que inviertas en descanso mental y en hacer cosas que te hagan feliz es una inversión directa en cargarte de herramientas contra el virus.

Descubrí ya hace tiempo que mirar a los ojos, dejar fluir la empatía y adentrarse en los sentimientos de quien tienes en frente es vital para no contagiarte. Es verdad que el trato con la gente con es siempre fácil, que a veces eres el muro de descarga de frustraciones y como ser humano eso te afecta. Pero hay que saber tomar distancia en esos momentos y entender el sufrimiento que hay detrás de cada acto y de cada palabra. Aprender a despersonalizar la agresión verbal pero no a la persona es vital. Preguntarnos ¿porqué si dirige así hacia nosotros?¿Qué está pasando en su vida o en su mente? Y ser consciente de que somos la cara del Sistema que perpetúa su problema y que no le da solución. Las personas que acuden a nosotros desconocen que también estamos luchando para modificar el sistema y por eso nos ven parte de él. Debemos hacernos partícipes de su angustia y explicar que si bien nos movemos en los límites que el sistema nos marca somos conscientes como personas de su problemática y haremos lo posible ( a veces hasta lo imposible) por ayudarle a encontrar una solución. Esto no es fácil. Somos humanos y también sufrimos con los embates de lo que consideramos injusto pero es necesario aprender a hacerlo. Y también aprender a identificar cuando no podemos ayudar a una persona, cuando nuestras emociones y sensaciones nos dominan y nos alejan de la objetividad y debemos pasar la intervención con esa persona a otro profesional. Somos humanos, son humanos, debemos crear conciencia de humanidad para poder evitar el contagio.

Otra medida de profilaxis crucial es el contacto con el barrio, la calle está ahí. Como profesión nacimos en ella y no debemos dejar que la burocracia nos aleje por completo. Es difícil compaginar los tiempos para andar en los dos mundos. Intentar un trabajo de calle idílico como muchas tenemos en la cabeza es una fuente de frustración y por tanto un paso más hacia la “enfermedad” pero sí hay medidas intermedias, pequeñas dosis semanales que nos permitan no perder el contacto con la realidad de las personas para las que trabajamos.

En definitiva, trabajar en los Servicios Sociales públicos a veces es una lucha contra el sistema y contra tus miedos para no caer en la deshumanización y no convertirte en un autómata de lo público. Los Servicios Sociales deben ser públicos y de calidad, cercanos a la gente, hechos para las personas y por las personas, por eso no podemos dejar en ningún momento que el virus de la burocracia nos infecte y perdamos nuestra capacidad de empatizar, la cual debemos reflejar en un trato exquisito a las personas usuarias de los servicios.

Hoy, dieciséis años después sigo luchando por mantenerme inmune. Ha sido difícil, es un trabajo constante, pero sé que no estoy sola. Grandes profesionales siguen en esa línea y sé que seguiremos batallando por que la humanidad, la calidad, el buen trato y la efectividad ganen la partida en los Servicios Sociales públicos.